domingo, 22 de marzo de 2020


Del pasado al presente. Aprendiendo de la Historia: 
LA OPERACIÓN BALMIS.
El ejército español está en las calles en una acción que decidieron llamar  “operación Balmis” de apoyo en la lucha contra el COVID-19. Al frente, la Unidad Militar de Emergencias (UME) tan ejemplar. Muchos diarios han recordado por qué esta operación se llama así. Un homenaje merecido a la primera expedición sanitaria internacional de la historia para llevar la vacuna de la viruela al resto del mundo.

finalizó en 1814. La viruela era una enfermedad terrible que se padecía en todo el mundo y que España y sus colonias temían y sufrían, afectando mortalmente a los niños. Francisco Javier Balmis (1753-1819) era un médico militar alicantino, que se convirtió en cirujano destinado en México y que experimentó un remedio contra la sífilis. Muy al tanto de todo sabía de la vacuna de la viruela y de su técnica, descubierta por el británico Edward Jenner

Balmis, con gran ascendiente en la Corte como médico, contó con el apoyo del rey Carlos IV para la gesta que le propuso. Así 22 niños entre tres y nueve años de la Casa de Expósitos de la Coruña fueron inoculados y convertidos en vacunas vivientes, empleando la técnica de brazo a brazo. La enfermera Isabel Zendal Gómez (1771-¿?) se ocupó de cuidar a los pequeños; ella que era hija de campesinos pobres logró así salvar la vida de su hijo. También en el viaje tuvo relevancia la figura del catalán José Salvany (1777-1810) que encontró la muerte llevando la vida a Bolivia con esta expedición.

La corbeta María Pita partió de La Coruña, comandada por Pedro del Barco, e inmunizó en su viaje a las poblaciones de Canarias, América, Filipinas, Macao, Cantón y la isla Santa Elena, no ciñéndose solo a las colonias del imperio. Europa contaba con una vacuna que gracias a este periplo se llevó a todo el mundo. El inventor de la vacuna Jenner dijo de aquella proeza que «No puedo imaginar que en los anales de la Historia se proporcione un ejemplo de filantropía más noble y más amplio que este».


“Una de esas historias para sentirse orgullosos de ser españoles”. La viruela mató a cientos de millones de personas durante milenios, pero”fue declarada oficialmente erradicada en 1980, y es la primera enfermedad combatida a escala mundial. Este éxito extraordinario se logró gracias a la colaboración de países de todo el mundo”. ¡Cuán importante sería que ahora fuera una lucha sin cuartel de todos la erradicación de esta pandemia y de las que sea! Además de libros esta aventura se hizo serie en “22 ángeles”.

Son sin duda los militares de la OPERACIÓN BALMIS son  un apoyo logístico para facilitar la acción de nuestros héroes sanitarios y de todos (muchos y de muchas profesiones) que hacen que esta sociedad de calles vacías, gente recluida y hospitales repletos funcione.

Imagen: grabado de la Corbeta María Pita recibida y despedida por las poblaciones como salvadora

viernes, 6 de marzo de 2020

Historias que nos importan. LA ASPIRINA Y ASTURIAS

Un CUMPLEAÑOS contra el dolor.


Hoy, día 6 de marzo de 2020, la "aspirina" cumple 121 años oficiales, pues fue patentada en la oficina de Berlín por la farmacéutica Bayer un día así de 1899. Unos años antes un británico y un francés descubrieron el ácido acetilsalicílico y luego una versión artificial extrayendo la salicina de un sauce. Luego el farmacéutico Hoffman resumió los beneficios de aquel ácido y desarrolló la fórmula de la aspirina, aliviando los dolores artríticos de su padre.

Parece que los beneficios de la corteza del sauce contra el dolor fueron conocidos en la antigüedad utilizándolo en preparados que aliviaban dolores pero irritaban el estómago y provocaban hemorroides (algo muy común en lejanos tiempos). Periódicamente renació su uso, pero cayó en olvidos largos al no controlarla. Para su producto, a fines del XIX, Hoffman utilizó la planta Spireaea ulmaria de donde vendrá su nombre. Desde principios del siglo XX fueron "los polvos mágicos" contra el dolor. Antes de la Primera Guerra Mundial se diseñó la pastilla que a los soldados les vino tan bien. Pero, como los alemanes perdieron la guerra, los aliados se quedaron con la patente del ácido acetilsalicílico, el principio activo, como botín. Y fue patrimonio común, de tal modo que todos podían fabricar el producto, aunque Bayer conservó su nombre y con el su poder, recuperando en parte el dominio en 1994.
Dicen que desde su patente se fabricaron 350 billones de comprimidos...


DE ALEMANIA A LANGREO. La aspirina se fabricó en Barcelona en la década de los 20 del siglo XX,  cuando era entonces ya un remedio reconocido. Es el medicamento más popular y ya en los primeros tiempos los "felices años 20" lo fueron más por la aspirina Bayer.

En 1942, en la autarquía de la dictadura, las dificultades para importar productos por la Segunda Guerra Mundial y el interés por fomentar la producción nacional llevó a Duro Felguera, el Banco Urquijo, Explosivos Rio Tinto y el Banco Hispano Americano a crear la química Proquisa (Productos Químico Sintéticos Sociedad Anónima) donde podía -puesto que estaba libre - producirse ácido acetilsalicílico.  Contaban además con un entorno industrial, carbón y agua. Luego, en 1969, la Bayer adquirió la fábrica, situada en Lada de Langreo a orillas del Río Nalón.

De esta planta sale "toda la aspirina del mundo". Aunque el proceso se completa en otras plantas de la compañía la producción del principio es exclusiva de aquí y con ella se pueden elaborar 20 millones de comprimidos al día.


Un intento de diversificar no dio buenos resultados. Ni Delial, protector solar, ni Autan, contra las picaduras de mosquito, fueron en la Bayer langreana competidores de la todopoderosa aspirina...¡salud!


viernes, 6 de julio de 2018

DOMINGOS DE TRANSISTOR Y GOL


Los recuerdos de la infancia se parecen a secuencias parceladas de varias películas. A menudo se recuperan como trastos de un desván para algo concreto. Hilvanas varias secuencias hasta realizar una película un tanto inconexa que completas echando mano – o mejor imaginación – a lo que crees que fue o quisieras que hubiera sido.

Con el fútbol a mí, poco futbolera, me pasa algo así.

Recuerdo que de niña, los domingos, después de comer salíamos a pasear cuando hacía buen tiempo (o sea, no llovía)  mi madre, mi padre y yo. Y como aquella villa era un poblachón grande, aunque los más optimistas lo vieran como una ciudad pequeña, lo normal es que cada dos minutos ellos  se parasen con un vecino, compañero del taller o vendedora de la plaza.

Adentrados en el parque, donde podía encontrar amigas del cole y liberarme un poco de la tutela materna, la imagen habitual eran los transistores pequeños pegados a las orejas de los hombres que por algún motivo  no habían ido al campo. Era el motivo más común el enfado de “la parienta”.  Se conformaban entonces con escuchar en la “radio pequeñina” el Carrusel Deportivo. De ese título de programa sí que me acuerdo y de lo que les gustaba a todos ser oyentes (lo de escuchantes es de ahora) de Bobby Deglané y Matías Prats. La voz de Deglané no la recuerdo. Pero la de Matías Prats sí. La asocio a los domingos felices en los que en vez de paseo y parque había cine, aunque antes de la peli ponían el NO-DO, un peñazo “de actualidad” que quedaba salvado por la voz del locutor de las gafas negras. Mi padre me lo enseñó en un periódico.

Por entonces la adicción al fútbol era algo muy de machos. Había una canción famosa y horrible que todos sabíamos y recordamos aún y que tenía por estribillo un: ¿por qué, por qué los domingos por el futbol me abandonas?/ no te importa que me quede en casa sola…Eso sí, con un punto de reivindicación feminista, ¡que ya era!: ¿por qué, por qué no me llevas al partido alguna vez? La canción continuaba con algo relacionado con mentiras y engaños. Total: un reproche en toda regla de las mujeres sospechosas de que tras el partido había algo más.

Volviendo a los hombres oyentes futboleros, a menudo gritaban gol haciendo coro con el locutor, pero sin poder llegar al ¡goooooooooooooo…l! eterno de aquel. Los que tenían interés más en lo local que en lo general se disgustaban ya que al equipo del concejo apenas le dedicaban un poco de vez en cuando. Ahora que la fusión de los dos enemigos de siempre, de los dos pueblos vecinos, nos había llevado a segunda y éramos los gallos interesaban mucho los partidos. Por eso, cuando el equipo jugaba en casa, a eso de las tres y media ya empezaba la riada de hombres, en la acera contigua al río pasar hacia el campo. Y luego, cual manifestación de vuelta, a las tres horas regresar en grupo discutiendo ( lo de comentar era para gente educada) las jugadas polémicas. Aspavientos, empujones y muchos: ¡Tas como un maderu chaval. Tú que sabrás!

Y la riada masculina pasaba del paseo al lado del río al parque a buscar a la mujer, los menos, y directamente al chigre, los más. Como si el partido les hubiera dejado secos y exhaustos acababan con existencias de sidra y vino. Y eso que lo habitual era jugar con “cubata” o  copa de “sol y sombra” y puro.

Los pacíficos paseantes de parque y transistor, aunque vocinglas cuando había un porqué (o sea un gol en cualquier estadio nacional), solían interrogar a los suertudos del directo a su vuelta y aquellos se prodigaban en explicaciones no siempre comprensibles pues a menudo se atoraban y contradecían. Todos eran forofos del equipo local, el Unión Popular, aunque los más viejos echaban de menos la rivalidad entre el Racing Club  y El Círculo Popular, rivalidad a menudo con bronca y con garrotazos.
En muchos se notaba, pese al traje del domingo, el afeitado y el olor a Varon Dandy, el trabajo. Manos ásperas y  uñas enegrecidas  los metalúrgicos; ojos tiznados además  los mineros. La fusión de los dos equipos locales en uno solo estaba logrando que el enemigo fuera, al menos en esto, el de fuera. Y encima aquella temporada del 67/68 las cosas iban bien…¡el sueño de segunda!

Aquellos domingos de fútbol radiofónico finalizaban, si había suerte, con merienda en la confitería que tenía su “salón de té”, un sitio con mesas y sillas normales donde se consumían los pasteles con café o chocolate. Lo que menos: el té. Pero el título era elegante.
A menudo en el “salón de té” había algún conocido. Yo le tenía particular inquina, porque me propinaba unos peñizcos de muerte,  a un tipo gordote, siempre trajeado, con sombrero, bigotito y puro que parecía saberlo todo…Decía a voz en grito:
-        ---  Para mí el equipo local único era el Racing Club… Desde la fusión no volví al campo. Ahora  soy del  Real Madrid de don Santiago Bernabeu. Y ¡menos mal que el Oviedo y el Gijón siguen cada uno por su sitio! A ver si dura. Los clubes de balompié -eso  del futbol es un extranjerismo inaceptable- deben ser fieles a sí mismos y a su esencia. Unirse para evitar localismos… para ser más grandes ¡Paparruchadas!
Creo que si aquel era el tipo de aficionado que había renegado del club por su fusión, el fusionado salía ganando en calidad. Por otro lado, a mí me alegraba saber que el fútbol estaba dejando de ser “cosa de hombres”. Allí mismo, en Les Pieces, empezaban a jugarse partidos femeninos y al decir de los asistentes las jugadoras luchaban “como leonas enfurecidas”. No sé yo si, al menos entonces, había más curiosidad morbosa que aprecio deportivo. Pero ¡la pica en Flandes ( mi padre usaba esta expresión) estaba puesta!

 Imágenes: 
Archivo Histórico Minero: "La Carbonera, monumento a Adaro". Parque Dorado de Langreo. 
Web del Unión Popular de Langreo: Campo de la Barraca, antecedente del Estadio Ganzábal