miércoles, 1 de abril de 2020


ENFERMEDAD Y CAMBIOS HISTÓRICOS.



¿Cómo será cuando salga de su secuestro por el coronavirus el mundo? Tal vez se vea abocado a encarar cambios considerables para enfocar un nuevo renacimiento, porque quedará conmocionado sin duda. Esta pandemia, en un mundo tan interconectado y globalizado está quebrando nuestro modo de vida. Llegará la vacuna milagrosa o los medicamentos efectivos, pero perdurará la memoria y la historia del año en el que el mundo entero quedó confinado por un virus.
Guardias de Seattle durante la gripe de 1917
La enfermedad ha sido corresponsable junto con las guerras de importantes modificaciones en la historia de la humanidad. Juntos cabalgaron siempre la guerra, el hambre, la peste y la muerte, una combinación letal de los “jinetes del apocalipsis”.
Los cuatro jinetes del Apocalipsis, por Viktor Vasnetsov (1887)
En las guerras del Peloponeso, una epidemia mató a Pericles y cambió la política ateniense. Sucedía eso en el siglo V a. C. Tembló por la peste el poderoso imperio Bizantino del siglo VI ya en nuestra era. Perviven testimonios, textos literarios, canciones, teatro, muestras de arte, del miedo, el terror que nos inunda aún, cuando relatamos las historias de la peste más mortífera que asoló a la humanidad: la Peste Negra que en el siglo XIV dejó desiertas ciudades brillantes, mató a casi la mitad de la población del mundo conocido, hizo quebrarse el régimen feudal y apareció esporádica, pero terriblemente, hasta el siglo XVII y aún más aunque menos efectiva. Empezamos a conocer  las enfermedades tras el desarrollo científico del Siglo de las Luces, el XVIII, con cantidad de viajes de conocimiento, experimentos y grandes logros. Los estados más avanzados concentraban cada vez más a sus poblaciones en urbes grandes y debían prevenir que estas se convirtieran en ratoneras mortales ante la enfermedad. El descubrimiento de la vacuna permitió combatir la cruel y mortífera viruela, y de paso avanzar en la medicina preventiva. La expedición Filantrópica Española, con niños como vacunas vivientes, permitió salvar a muchos habitantes, sobre todo población infantil,  de las colonias del imperio; llamada Operación Balmis, en homenaje al médico que la diseñó y dirigió, su nombre lo adoptó ahora el ejército en la lucha contra el coronavirus que nos desquicia.
En el XIX las ciudades fueron dotándose de recursos para hacer la vida urbana más segura, como la recogida de basuras, las canalizaciones de aguas residuales, el agua corriente o la proliferación de fuentes vigiladas, la iluminación…todo era poco, porque el tifus, el cólera o la tuberculosis reaparecieron hasta que la ciencia ayudó a vencerlas.
La gripe de 1917, erróneamente llamada española, mató a 50 millones de personas en todo el mundo, esparcida al hallarse inmerso en la Primera Guerra Mundial. El estudio de bacterias (XIX) y virus (XX) permitieron ir conociendo estos y combatiendo los que entre ellos eran “malos”.
Leganes. Fumigaciones en las estancias de las tropas retornadas de Cuba. Fiebre amarilla(s. XIX).
Ante las enfermedades contagiosas siempre se practicaron técnicas de aislamiento, que en los periodos antiguos sirvieron además a fines políticos sin escrúpulos. Aparte del estigma de los leprosos, recluidos y obligados a anunciar su presencia, se ponían en reserva  poblaciones o colectivos ante la fiebre amarilla, el cólera, el tifus, la gripe…Aislar a los enfermos era vital. Justiniano en el siglo VI decretó medidas extremas de aislamiento, aprovechando para relegar a diferentes grupos étnicos.
En la terrorífica Peste Negra nació la cuarentena. Quarenta días se les imponía a los barcos sospechosos de portar la enfermedad antes de dejarlos entrar en el puerto.
Pieter Brueghel. Museo del Prado (Peste bubónica)
Eso hizo la república de Venecia con el puerto de Ragusa en 1377. Se crearon centros de aislamiento o Lazaretos para recluir a los enfermos y se planificó la destrucción de cadáveres. En siglos posteriores la “cuarentena” fue adquiriendo fiabilidad y colectivos, aldeas o tribus sospechosas de padecer enfermedades contagiosas fueron aislados en cuarentena y vigilados. Extremar la higiene personal, el aislamiento o el cierre de lugares públicos fueron recursos para combatir la pandemia de gripe de 1917, ¿les suena?
El miedo a la enfermedad fue utilizado como forma de control, represión o guerra. Los cuerpos de los apestados por la “muerte negra” fueron proyectiles lanzados por los mongoles contra la ciudad de Caffa en Crimea. Las enfermedades para las que los europeos ya habían generado defensas diezmaron las poblaciones indígenas de América que carecían de ellas.  Al ejército de Napoleón en Rusia lo derrotaron tanto los rusos como el tifus… y así innumerables ejemplos.
Napoleón en Rusia (Heritage)
Además, en todas las grandes enfermedades contagiosas que aquejaron a la humanidad se propagaron bulos y se buscaron culpables. La apenas desarrollada ciencia médica no fue capaz de desactivarlos. Si aún hoy, con toda nuestra “sabiduría” y nuestra educación nos creemos conspiraciones y bulos, cómo no aquellos antepasados nuestros que no sabían de que procedían los males que les aquejaban. Los judíos, víctimas propiciatorias por ser un colectivo cerrado en sus tradiciones y creencias, fueron considerados culpables de propagar la peste y los progroms (ataques) del siglo XIV se sucedieron. No sería la única vez. Otras veces serían los religiosos, los gitanos o cualquier entidad previamente mal vista por la colectividad.
Ahora toca encarar esta realidad lo mejor posible. Y al salir de ella revisar muchas cosas. Lo más importante es no creernos invulnerables y sentar las bases sólidas ante futuras adversidades colectivas.
1 de abril de 2020. Día 18 del Estado de Alarma que decretó el confinamiento general.

domingo, 22 de marzo de 2020


Del pasado al presente. Aprendiendo de la Historia: 
LA OPERACIÓN BALMIS.
El ejército español está en las calles en una acción que decidieron llamar  “operación Balmis” de apoyo en la lucha contra el COVID-19. Al frente, la Unidad Militar de Emergencias (UME) tan ejemplar. Muchos diarios han recordado por qué esta operación se llama así. Un homenaje merecido a la primera expedición sanitaria internacional de la historia para llevar la vacuna de la viruela al resto del mundo.

finalizó en 1814. La viruela era una enfermedad terrible que se padecía en todo el mundo y que España y sus colonias temían y sufrían, afectando mortalmente a los niños. Francisco Javier Balmis (1753-1819) era un médico militar alicantino, que se convirtió en cirujano destinado en México y que experimentó un remedio contra la sífilis. Muy al tanto de todo sabía de la vacuna de la viruela y de su técnica, descubierta por el británico Edward Jenner

Balmis, con gran ascendiente en la Corte como médico, contó con el apoyo del rey Carlos IV para la gesta que le propuso. Así 22 niños entre tres y nueve años de la Casa de Expósitos de la Coruña fueron inoculados y convertidos en vacunas vivientes, empleando la técnica de brazo a brazo. La enfermera Isabel Zendal Gómez (1771-¿?) se ocupó de cuidar a los pequeños; ella que era hija de campesinos pobres logró así salvar la vida de su hijo. También en el viaje tuvo relevancia la figura del catalán José Salvany (1777-1810) que encontró la muerte llevando la vida a Bolivia con esta expedición.

La corbeta María Pita partió de La Coruña, comandada por Pedro del Barco, e inmunizó en su viaje a las poblaciones de Canarias, América, Filipinas, Macao, Cantón y la isla Santa Elena, no ciñéndose solo a las colonias del imperio. Europa contaba con una vacuna que gracias a este periplo se llevó a todo el mundo. El inventor de la vacuna Jenner dijo de aquella proeza que «No puedo imaginar que en los anales de la Historia se proporcione un ejemplo de filantropía más noble y más amplio que este».


“Una de esas historias para sentirse orgullosos de ser españoles”. La viruela mató a cientos de millones de personas durante milenios, pero”fue declarada oficialmente erradicada en 1980, y es la primera enfermedad combatida a escala mundial. Este éxito extraordinario se logró gracias a la colaboración de países de todo el mundo”. ¡Cuán importante sería que ahora fuera una lucha sin cuartel de todos la erradicación de esta pandemia y de las que sea! Además de libros esta aventura se hizo serie en “22 ángeles”.

Son sin duda los militares de la OPERACIÓN BALMIS son  un apoyo logístico para facilitar la acción de nuestros héroes sanitarios y de todos (muchos y de muchas profesiones) que hacen que esta sociedad de calles vacías, gente recluida y hospitales repletos funcione.

Imagen: grabado de la Corbeta María Pita recibida y despedida por las poblaciones como salvadora

viernes, 6 de marzo de 2020

Historias que nos importan. LA ASPIRINA Y ASTURIAS

Un CUMPLEAÑOS contra el dolor.


Hoy, día 6 de marzo de 2020, la "aspirina" cumple 121 años oficiales, pues fue patentada en la oficina de Berlín por la farmacéutica Bayer un día así de 1899. Unos años antes un británico y un francés descubrieron el ácido acetilsalicílico y luego una versión artificial extrayendo la salicina de un sauce. Luego el farmacéutico Hoffman resumió los beneficios de aquel ácido y desarrolló la fórmula de la aspirina, aliviando los dolores artríticos de su padre.

Parece que los beneficios de la corteza del sauce contra el dolor fueron conocidos en la antigüedad utilizándolo en preparados que aliviaban dolores pero irritaban el estómago y provocaban hemorroides (algo muy común en lejanos tiempos). Periódicamente renació su uso, pero cayó en olvidos largos al no controlarla. Para su producto, a fines del XIX, Hoffman utilizó la planta Spireaea ulmaria de donde vendrá su nombre. Desde principios del siglo XX fueron "los polvos mágicos" contra el dolor. Antes de la Primera Guerra Mundial se diseñó la pastilla que a los soldados les vino tan bien. Pero, como los alemanes perdieron la guerra, los aliados se quedaron con la patente del ácido acetilsalicílico, el principio activo, como botín. Y fue patrimonio común, de tal modo que todos podían fabricar el producto, aunque Bayer conservó su nombre y con el su poder, recuperando en parte el dominio en 1994.
Dicen que desde su patente se fabricaron 350 billones de comprimidos...


DE ALEMANIA A LANGREO. La aspirina se fabricó en Barcelona en la década de los 20 del siglo XX,  cuando era entonces ya un remedio reconocido. Es el medicamento más popular y ya en los primeros tiempos los "felices años 20" lo fueron más por la aspirina Bayer.

En 1942, en la autarquía de la dictadura, las dificultades para importar productos por la Segunda Guerra Mundial y el interés por fomentar la producción nacional llevó a Duro Felguera, el Banco Urquijo, Explosivos Rio Tinto y el Banco Hispano Americano a crear la química Proquisa (Productos Químico Sintéticos Sociedad Anónima) donde podía -puesto que estaba libre - producirse ácido acetilsalicílico.  Contaban además con un entorno industrial, carbón y agua. Luego, en 1969, la Bayer adquirió la fábrica, situada en Lada de Langreo a orillas del Río Nalón.

De esta planta sale "toda la aspirina del mundo". Aunque el proceso se completa en otras plantas de la compañía la producción del principio es exclusiva de aquí y con ella se pueden elaborar 20 millones de comprimidos al día.


Un intento de diversificar no dio buenos resultados. Ni Delial, protector solar, ni Autan, contra las picaduras de mosquito, fueron en la Bayer langreana competidores de la todopoderosa aspirina...¡salud!